Han pasado varios días desde los aciagos hechos de la “curva del diablo”, premonitorio nombre en el que se dio uno de los peores enfrentamientos entre habitantes de una misma nación, pero de mundos distintos.
Lo que pasó allí, fue producto de varios acontecimientos, plagados de autoritarismo negligencia, indiferencia, desinformación, y finalmente, violencia.
Algunos amigos del extranjero me pedían que les aclare en algo el panorama de lo que aquí pasaba, pues las informaciones eran tantas y tan variadas, que era difícil saber a ciencia cierta, qué sucedía. Pero no pude, pues yo mismo estaba perdido entre cifras, opiniones, testimonios varios, de un lado y otro, sesgos e ideologías que impidieron hacerme de una opinión basada en algo de lo que yo pudiera estar seguro.
Ahora mismo, hay algunos puntos inextricables, más tirados a los tecnicismos y formalidades, que aunque me esfuerce, no creo poder entender. Lo concreto es que he leído los dos decretos leyes: el 1090 y el 1064, los mismos que han originado la muerte de 24 policías y un número indeterminado de nativos, pero que según la Defensoría del Pueblo llegan a 9.
Es obvio que el Gobierno y el Congreso, actuaron pésimo frente a los reclamos de los pueblos nativos; y reaccionaron tarde y mal, enviando 50 efectivos policiales a controlar a más de mil pobladores, desencadenando la tragedia espantosa que desgraciadamente, aún no acaba.
El primer DL no dice nada que resulte amenazante -en mi opinión-, y el segundo, puede ser interpretado desde varios ángulos en lo que respecta al uso agrario de las tierras; pero lo que me queda claro es lo dicho en los artículos 5 y 6, en los que, según entiendo, se protegen las 12 millones de hectáreas destinadas a los, aproximadamente, 400 mil nativos. (Van a tener que leerlos ya que no puedo copiarlos del pdf al blog, ni siquiera del Word)
La verdad, yo no veo en ningún lado del DL, lo que he venido escuchando, sobre que se les quitarán sus tierras y les serán vendidas a la mineras y petroleras. Eso lo decía la congresista Yaneth Cajahuanca, blandiendo un papel e incitando a los pobladores a defender sus tierras.
El otro punto, el primigenio, se basa en la NO consulta a las comunidades como lo exige el convenio 169 de la OIT y que el Perú firmó. Ahora, mis preguntas son: ¿A quién deben consultar? ¿A Pizango? ¿A cada uno de los nativos? ¿A los Apus?
Me hago estas preguntas ya que escuché decir a varios sociólogos, antropólogos, y nativos, que ellos no son salvajes, ni ignorantes, ni mendigos; pero que a su vez, no les importa el progreso ni el dinero. Tan solo desean cazar sus alimentos, pescar en el río y caminar felices por la selva. Yo no digo que eso sea salvajismo, todo lo contrario, pero tampoco se me hace imperativo preguntarles que hacer con el resto de la amazonía que es propiedad de todos los peruanos.
Particularmente, no me emociona que existan transnacionales gigantes, pues no pienso trabajar para ninguna, pero es bien cierto que estas vienen operando hace décadas y contaminando ríos, envenenando poblados con emisiones de plomo y tantas otras porquerías de las que ya se tiene conocimiento. Por ende, me resisto a subirme al coche de la coyuntura, y salir a las calles a tirar piedras en defensa de “mis hermanos nativos”, expresión hipócrita que se escucha cada vez que hay muertes; como lo que sucede en la sierra sur, o sea, “nuestros hermanos del ande”, que están muriendo de frío. Esas mismas personas de las que nos alejamos en la calle y despreciamos en las combis, o no dejamos entrar a discotecas o restaurantes.
Me niego a ser comparsa de ciertos dirigentuchos, que sólo saben joder la pita, y figuretear ad infinitum. No quiero, ni de chiste, hacer algo parecido a lo que hizo el actor Pablo Saldarriaga en la marcha que hubo en el centro de Lima, tocando su saxo frente a los policías, queriendo ser el hombre tanque de la plaza Tiananmen. Patético; como patético me resultó ver a Q’orianka Kilcher, la Pocahontas peruana, dando declaraciones como si algún derecho representativo le asistiera. Mejor pregúntenle a la Tigresa del Oriente y déjense un poquito de joder.
Otra cosa: ¿Qué va a pasar con los policías que asesinaron indígenas?; ¿Qué va a pasar con los indígenas que asesinaron policías? Supongo que dadas las circunstancias, tendrán que dar una amnistía, en caso de que se juzgue a alguien. Sino, se harán de la vista gorda y aquí no pasó nada. Como intentó hacer Fujimori con el grupo colina, pero esta vez, sin que se arme ninguna batahola.
No me van los maniqueísmos, y tampoco considero que deba tomar partido. Las ideologías sólo sirven para juntar personas y separarlas de otras. Que derecha, izquierda, centro, social democracia. Aprismo, humalismo, golpismo. Católicos, musulmanes, judíos o protestantes. No defiendo dogmas y no me encubro con sofismas ni galimatías. La objetividad plena, también se me hace quimérica, pero trato de valorar lo que pienso, pues sino me creo a mí, a quién carajo le voy a creer.
Por lo mismo, sería bueno dejar de proponer que se cierre el Congreso, ya que, lastimosamente, a todos los que allí habitan, los pusimos nosotros, los votantes (votontos, diría yo). Al megalómano empanzado de Alan, también lo pusimos, y somos los que más adelante pondremos a Humala, Bayly, Keiko, o cualquiera de los ciudadanos nacidos en esta hermosa tierra del sol, y mayores de 35 años, que decidan hacerse con la banda de Presidente.
Al menos suspendieron los decretos para que se establezca un dialogo. Es un primer paso que, ojalá, preceda a otros mejores que no sean arruinados por algunos intransigentes más papistas que el Papa. Acá no se enarbola la indiferencia o se incita el alpinchismo. Acá se dice lo que se piensa y es de lo único que estoy convencido.